Glosas a “Flip This: Bloom’s Taxonomy Should Start with Creating”

Clásicos vivos Violeta

El artículo que voy a glosar con total libertad creativa es el siguiente:

Shelley Wright, “Flip This: Bloom’s Taxonomy Should Start with Creating“.

Lo he encontrado gracias a la red Curalia, que pone la actualidad pedagógica al alcance de muchas personas, a través de decenas de curadores de contenidos.

En resumen, Shelley Wright sostiene que la taxonomía de Bloom, ese esquema que cualquier estudiante de pedagogía conoce (cuyo impacto se mediría en gigas de citas), no tiene en cuenta la evidencia empírica de que la creatividad está en la base de cualquier aprendizaje y de cualquier conocimiento. El esquema “modernamente tradicional” se corresponde con las formas convencionales de evaluar y de clasificar la “excelencia” como un quantum inalcanzable, excepto para unos pocos.

Con humildad, anoto el hecho de que el análisis de las facultades humanas se remonta a Kant, Locke, Descartes y, antes, Aristóteles. El racionalismo puso en primer lugar de su reconstrucción teórica de la “máquina humana” las potencias de la sensibilidad, lo que explicaba el engaño y las inclinaciones o bias del conocimiento.
Los idealistas románticos rompieron ese esquema y sobrepusieron la imaginación activa por delante de todas las capacidades humanas, más allá de la fantasía (imaginación pasiva). La creatividad no consiste en proyectar fantasmas, sino en crear mundos. La pedagogía académica ha escuchado esas campanas, pero solo para situar en la cúspide de una pirámide los poderes de la inventiva.

He investigado acerca de la imaginación creativa en el origen del lenguaje, la cultura y la literatura en “El canon de la vida: Poética del desarrollo humano”:
http://www.cervantesvirtual.com/obra/el-canon-de-la-vida-poetica-del-desarrollo-humano–0/´
El cognitivismo actual está rehaciendo una historia de investigación que ignora el pasado, es decir, sin Historia… Son limitaciones que impone nuestra educación especializada. Ahora se investiga, con razón, sobre cómo se generan los espacios mentales y las grandes metáforas que alumbran novedades en el conocimiento. Por medio de la mezcla en perspectiva de imágenes distintas: double-scope blending, dicen Mark Turner y Gilles Fauconnier. En román paladino, a través de la metáfora; o, mejor dicho, de una metáfora humana, en la que son perceptibles las imágenes originarias y las perspectivas. Por ejemplo, en el símbolo de la sirena se perciben su carácter antropomorfo y piscimorfo, incluso los usos metonímicos de sirena como sonido de alarma.
Si ponemos en conexión (conociendo como decimos conocer) el cognitivismo con las ciencias de la comunicación, es más fácil entender que la creatividad tiene unas bases sociales: la red neuronal reproduce, a través del desarrollo del lenguaje en la primera infancia, las redes sociales en que participamos, La imaginación creativa se anticipa y recrea las relaciones con el cachorro humano, sobre todo por medio de la narración y la dramatización. Las niñas juegan esos juegos aparentemente absurdos, donde lo importante es la relación entre roles diversos y la investigación con las mezclas. De donde se deduce que las niñas serán más inteligentes (capaces de entender) si participan en esferas sociales muy diversas desde que pueden comenzar a relacionarse. No basta con la riqueza de estímulos hasta los tres años; también hace falta la diversidad sociocultural.
Así pues, antes que los contenidos brutos, ocurre el aprendizaje formal de las relaciones (desde la “teoría de la mente” en la primera infancia) y la creatividad que imagina nuevas relaciones. A ese entendimiento del desarrollo evolutivo conduce un nuevo paradigma, después del constructivismo y el cognitivismo: el conectivismo.
Pues bien, resulta que dos mil quinientos años antes de la taxonomía de Bloom y de sus revisiones, el esquema ya se había invertido. ¿Quiénes lo habían hecho? Los expertos en comunicación de la época clásica: la Retórica y quienes la enseñaban en las primeras escuelas de Grecia, el helenismo, Roma.
El orden (teórico) de las operaciones retóricas era el siguiente: intellectio, antes que inventio, inventio antes que dispositio, compositio, elocutio y actio. Por supuesto, la actuación de un discurso obliga a recomponer su intelección y estimula una inventiva más eficaz, una argumentación mejor, etc.
La metodología del PBL se ha anticipado a la teoría (de nuevo) cuando propone comenzar por un análisis participativo de problemas. Una pregunta motriz provoca muchas preguntas automotrices. Lo que no podemos pretender es saber antes de conocer 😀
En términos pragmáticos, la creatividad es abductiva y precede a la experiencia, de la que no se puede prescindir. La experimentación y la evaluación de lo intuido evita que sea un mero prejuicio, un fantasma.
En suma, la taxonomía de Bloom es un modelo cognitivista que la experiencia debía superar, y parece que ya lo está haciendo. Necesitamos una pedagogía más humanista y menos académica, porque el tipo de relaciones que se establecen en el mundo académico abotaga la creatividad 😉

En realidad, es un defecto de cualquier sistema, incluido el sistema Internet y cualquier sitio de redes sociales: la jerarquización de los mensajes impide que se oiga nada más ni menos que lo inmediato. La influencia fáctica del poder sustituye al diálogo y limita las posibilidades de encuentro, diálogo, inteligencia creativa en colaboración.

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