Proyectos de regeneración, ¿dónde estáis?

Estamos pasando por un momento clave en la Historia de España y, claro está, igualmente de la educación. ¿Cómo se colabora en el sistema educativo español, entre públicos y concertados?. Bebemos/vivimos de la misma fuente: la fiscalidad española, amenazada por una corrupción más alta que en Marruecos.

Los viejos hábitos nos han traído a este Callejón del Gato sin salida. No lo digo yo, lo repiten los comentarios de mis estudiantes de Bachillerato cuando leen LUCES DE BOHEMIA. La memoria cultural nos pide cuentas, compromiso y regeneración en todos los terrenos de la vida.
¿Cómo se organiza, más allá de las leyes, la creación de un espacio público de comunicación, donde realmente se promueva el pensamiento crítico, la libertad de expresión, la solidaridad vía concienciación? Cualquier proyecto educativo, sea por el modelo TPACK o por cualquier otro, comienza con un análisis participativo de problemas, que permita plantear los objetivos para resolverlos en forma de tareas. He ahí la esencia del currículo educativo.
Sostengo (Pereira o el padre de Binta) que las TIC son parte de la solución. Pero no servirá de nada que sigamos compitiendo por obtener premios, reconocimientos, prestigio/prestidigitación tecnológica (étimo inventado por uno de mis alumnos). Habrá que abrir el currículo para que todo lo bueno que se está haciendo tenga cabida en él. No pueden hacerlo las editoriales, porque no es su negocio. Creo que la iniciativa debe partir de la sociedad civil, organizada gracias a las redes sociales.
Hagámoslo con sentido crítico, reconociendo las dificultades y los errores, sin miedo a que nos retiren tal o cual presupuesto. Ejemplo: en Andalucía, los innovadores no tenemos ayuda alguna del Estado, ni seguimiento, ni reconocimiento, excepto si abandonamos los proyectos y nos convertimos en burócratas.La mayor parte de los proyectos de innovación y, desde luego, todos los proyectos colaborativos se hacen de forma casi clandestina (casi, porque las redes educativas de colaboración son abiertas y públicas). Son poquísimos en términos porcentuales los centros que, como tales, promueven proyectos innovadores. Y muchos más los que intentan coartarlos o, directamente, impedirlos. Salga a la luz la realidad del país, porque si no, poco podremos “curar”.

Más bien, percibo un miedo hondo, sordo y silencioso a que la necesaria regeneración se abra camino, al estilo de las nuevas redes, con apertura de mente e inteligencia colaborativa. Permanecen grupos cerrados, camarillas, taumaturgos, guruísmo.

Corregid y ampliad si os parece bien/mal.

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